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Bienvenidos a St. Luke en Español

Saludos a toda la comunidad de habla hispana. Deseamos invitarlos a escuchar breves reflexiones en español para su enriquecimiento espiritual. 

Puede dejarnos comentarios en esta página y decirnos cómo podemos ser pertinentes en sus vidas. 

Audio y Texto

Entrando a Jerusalem atravez de los ojos de JesusDr. Richard Camino
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Bienvenidos a nuestras breves reflexiones en audio del pastor Richard Camino. Hoy nos centramos en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, según Mateo 21: versos del 1 al 11, guiados por el libro de Henri Nouwen titulado « ¿Puedes beber de esta copa? Nouwen destaca la pregunta crucial de Jesús a sus discípulos: «¿Puedes beber de la copa que yo voy a beber?», como el desafío espiritual central. Los invitamos a relacionar el Domingo de Ramos con esta pregunta: ¿Estamos dispuestos a aceptar todo lo que Dios nos ofrece —dolor, alegría, amor y sufrimiento— al intentar beber de esta copa? Nouwen describe el acto de beber de la copa en la Sagrada Comunión en tres movimientos: sostenerla, levantarla y beber. Estos nos ayudan a comprender la entrada de Jesús en Jerusalén. Sostener la copa significa reconocer la realidad de nuestras vidas, mientras Jesús entra en Jerusalén con plena consciencia, afrontando tanto el sufrimiento como la celebración. Su humildad revela fortaleza y claridad. Esta reflexión nos insta a presentarnos con honestidad ante Dios, mostrándonos tal como somos, no solo una imagen idealizada. En segundo lugar, alzar la copa es un gesto comunitario y eucarístico. El grito de «¡Hosanna!», que significa «Sálvanos, te rogamos», es la aceptación de nuestra vulnerabilidad y fragilidad. El gesto de extender mantos y ramas expresa humildad y confianza en el amor de Dios. La verdadera adoración es una actividad comunitaria que simboliza y anticipa el reino de Dios. Gritamos Hosanna como comunidad que necesita ser salvada y, a la vez, se da a sí misma para colaborar en la salvación, lo cual se demuestra en la acción y el compromiso con los pobres y con la justicia social. Los mantos en el suelo simbolizan la entrega de lo que tenemos y somos, y las palmas, como reconocimiento de la alegría y el júbilo de pertenecer al reino de Dios. Es una ofrenda compartida y sostenida con gratitud y esperanza en comunidad. Finalmente, beber de la copa es el acto más exigente: aceptar plenamente la vida que Dios nos da, incluso su amargura. Jesús entra a Jerusalén, recibiendo la alegría y la esperanza que expresa su pueblo, sabiendo que dentro de poco ese mismo pueblo lo llevará a la cruz. Beber de la copa es un acto de amor. Ahora, volvamos a la pregunta que Jesús siempre plantea: "¿Puedes beber de esta copa?". Al contemplar Jerusalén a través de los ojos de Jesús, vemos el camino desde el Hosanna hasta la resurrección. Beber de la copa significa abrazar la plenitud de la vida, confiando en que Dios dará sentido a cada parte, incluso a las más difíciles. Como dice al salmista al final del Salmo 23 " Has vertido perfume en mi cabeza y has llenado mi copa a rebosar. Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré. Versión: Dios habla hoy.

La fe de un corazón agradecido, una reflexión delPastor Dr. Richard Camino
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La fe de un corazón agradecido, una reflexión del pastor Doctor Richard Camino, leída por una voz automatizada. Hoy utilizaremos el relato bíblico de Lucas 17:11 al 19. En el Evangelio de Lucas, encontramos a Jesús viajando por la frontera entre Samaria y Galilea. Samaria, por un lado, era un lugar hostil a los judíos, y Galilea, por otro, era principalmente una zona rural, desprovista del esplendor y de la importancia religiosa de Jerusalén, un paisaje de tensión social y religiosa. Allí se encuentra con diez hombres con enfermedades de la piel, hombres que, por ley, debían mantenerse alejados, pero que, en su desesperación, alzaron la voz gritando: «¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!». Jesús responde con una simple orden: «Vayan y preséntense a los sacerdotes» (p. 6). Al ir, quedan limpios. Pero la historia da un giro profundo cuando solo uno de ellos, un samaritano, ve que está curado y regresa… Cae a los pies de Jesús, alabando a Dios a viva voz y dándole gracias. Entonces Jesús hace una pregunta inquietante: «¿No fueron diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve?». Este pasaje nos presenta tres desafíos para nuestras propias vidas: El primer desafío es: ¿Qué es lo que nosotros realmente vemos? Jesús vio las necesidades de los demás y actuó para satisfacerlas. El samaritano también «vio» algo que los demás no percibieron. No solo vio una curación física; reconoció la mano de Dios obrando. En cuantas ocasiones dejamos de ver la obra y milagros que Dios hace en nuestra vida? Cuantas veces llamamos casualidad o suerte las bendiciones que recibimos? El segundo desafío es: ¿Cómo respondemos a la gracia de Dios? La respuesta adecuada a la misericordia salvadora de Dios —o Charis—, la raíz griega de la palabra carisma, no es presumir que la merecemos. Más bien, es una respuesta de Doxa: de donde viene la palabra doxología, dar gloria y gratitud pura. La gratitud revela humildad de espíritu y sensibilidad al amor que otros expresan. Reconoce que la vida, la salud y la amistad son dones preciosos, no derechos. El tercer desafío es cómo incorporar la gratitud como expresión de fe. Jesús le dice al samaritano: «Tu fe te ha sanado». Esto sugiere que la gratitud no es solo una cuestión de cortesía; es un indicador de nuestra salud espiritual. Quizás no haya mejor forma de medir la fe que el asombro y la gratitud ante el amor inmerecido de Dios (p. 15). En resumen: Diariamente recibimos bendiciones que rara vez percibimos y por las que a menudo no agradecemos. Como el leproso agradecido, que seamos conscientes de la gracia de Dios para que toda nuestra vida se llene de gratitud. No seamos de los nueve que olvidaron, sino de los que regresaron para dar gracias. Que el espíritu del Señor te rodee en cada momento de tu vida. Amén.

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